21 AL 23 DE OCTUBRE DE 2016
IX JORNADAS DE LA NEL
Actividades en sedes y delegaciones

"Yo soló cumplía órdenes": Violencia y subordinación
por Claudia Giraldo, Asociada de la NEL-Cali

De abril a junio de 1961, Hanna Arendt asistió como reportera de la revista The New Yorker al proceso contra Adolf Eichmann en Jerusalén quien había sido detenido, clandestinamente, por el Mossad en Argentina en 1960. Tomaré como referencia su libro Eichmann en Jerusalén, Un informe sobre la banalidad del mal. Eichmann fue uno de los encargados de poner en práctica la llamada Solución final de la cuestión judía, que suponía la identificación, transporte y exterminio de todos los judíos en los campos de concentración de Europa.

Lo que Arendt dice que se devela en el juicio es que Eichmann era un hombre terrible y temiblemente normal producto de su tiempo y del régimen que le tocó vivir. Él no se sintió ni se creyó culpable de ninguno de los crímenes de los que se le acusó. Incluso sostuvo que él hubiera sido incapaz de matar a uno de sus superiores para heredar su cargo o por cualquier otro interés personal y estar dispuesto a matar hasta a su propio padre si así se lo hubieran ordenado. (Ver video anexo)

Según Arendt, no hubo razones suficientes para calificarlo como un fanático antisemita. Eichmann dijo que jamás odió a los judíos, y nunca deseó la muerte de un ser humano. Las expresiones ser un instrumento, una herramienta, un engranaje de la máquina sirven para describir las razones que, en los criminales como Eichmann, explican la ejecución de cualquier acto que se les ordene, sin importar que las órdenes sean evidentemente criminales.

No le parecía tonto, sino simplemente irreflexivo, ya que esto permite que las personas colaboren con una empresa organizada para la destrucción y el asesinato sistemático, sin estar movidas por motivos malignos. No era un débil mental, ni un cínico, ni un doctrinario y no obstante fue totalmente incapaz de distinguir el bien del mal. No sólo era un funcionario comprometido con sus deberes sino también un padre y esposo responsable. El concepto de la banalidad del mal implica una sumisión a la función burócrata. Arendt toma una posición contraria a la del fiscal, quien califica a Eichmann como un monstruo, frio, organizador del exterminio judío. Ella diferencia el asesino en masa que puede ser autor de innumerables crímenes de la banalidad del mal de los nuevos asesinos burócratas, culpables del nuevo crimen de genocidio, de mantanzas administrativas. De las únicas personas que se puede decir que actuaron por iniciativa propia es de los que, de un modo u otro, se opusieron al régimen. Y principalmente los que se abstuvieron de actuar.

Para entender de qué se trata esta obediencia a la voz del Otro ubico el concepto de superyó. M Bassols en su artículo La pasión del superyó dice que el problema no es entonces que la ley imponga o prohíba algo; eso es algo que más bien alivia. A veces el neurótico no busca más que eso, una ley segura que diga lo que se puede hacer. Lacan deshace la paradoja antinómica del superyó freudiano para mostrar que ese superyó es en cada sujeto pura pasión de goce, puro imperativo gozante desde el momento en que cualquier ley, por buena que sea, por mucho que prometa el bien al sujeto, incluye esa pasión imperativa en el momento de enunciarse como tal.

En el seminario 10 Lacan sitúa que el superyó es precisamente lo que produce angustia. Separa la forma gramatical del imperativo no hagas eso, de la voz que la pronuncia. Ahí hace surgir la relación entre el superyó y la voz. Dice: La voz en cuestión, es la voz en tanto mandamiento, imperativa, en tanto que reclama obediencia o convicción. Algo de la pura voz que no tiene nada que ver con el sentido. Es el objeto a como fuera de sentido.

Me pregunto entonces, ¿cuál es la articulación del concepto banalidad del mal desarrollada por Arendt en relación a la injerencia del superyó en el sujeto contemporáneo? ¿Ha tomado la voz del superyó la función de nominación del Nombre del padre?

BIBLIOGRAFÍA

  • Arendt, Hanna. Eichmann en Jerusalen. Un informe sobre la banalidad del mal
  • Arendt, Hanna. Responsabilidad y juicio
  • Miquel Bassols, La pasión del superyó
  • Lacan, Jacques. Seminario 10
  • Lacan, Jacques. Seminario 16
  • Brousse, Marie Helene. El superyó: del ideal hacia el objeto
NEL - Nueva Escuela Lacaniana