21 AL 23 DE OCTUBRE DE 2016
IX JORNADAS DE LA NEL
Las Conversaciones

El efecto de lo institucional sobre lo subjetivo
por José Fernando Velásquez

El individuo social requiere ser amparado por la institución, (de protección, de servicios públicos, de salud, de impuestos, de pensiones o jubilaciones, etc.). Se ha generado una crisis de impotencia subjetiva frente a lo Estatal. El Otro existe ya no a la manera en la que reinaba el Nombre del Padre, sino pulverizado a través de los diferentes comités institucionales, múltiples, burocratizados. La economía neoliberal contemporánea presupone que ese Otro encarnado en las instituciones, no es responsable de lo que acontece, pero en cambio sí lo es el individuo[1] . Así, los riesgos y las contradicciones sociales se achacan al sujeto y a su inadecuación. Es una ruptura del afecto común de creencia en ellazo social, ahora que el líder no responde por el todo.

Es el mundo descrito por Kafka: "Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar. "Tal vez, dice el centinela, pero no por ahora" (…) "Si tu deseo es tan grande, haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. (…) El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que el conviene más esperar".[2] El adjetivo kafkiano se utiliza para describir circunstancias que poseen muchas complicaciones, donde el sujeto debe atravesar instancias burocráticas y con reglas desconocidas, intentando accionar en un momento, pero sabe que todo acto caerá en el vacío. Este adjetivo bien puede referirse a lo real como imposible e inalcanzable.

El Estado contemporáneo como tal, se aleja del "usuario" con sus proyecciones macroeconómicas, abaratamiento de costos, protocolos que permitan cobertura. La institución del Estado oferta un modelo de atención segmentarizada, esquizo, desarticulada: A la vez que se hace rígido el protocolo, se desmaterializa la atención en un fondo de angustia[3] . El dolor y el sufrimiento son usados por quienes detentan el poder institucional para estigmatizar a sus usuarios, mostrarlos incapaces, torpes, insumisos ante las formas de atención, resistentes al cambio por nuevos modelos de atención. Pasión por el cientificismo que deja al sujeto reducido a un dígito o un dato.

Del otro lado, el sujeto se encuentra desengañado del Padre, y errante. Cada vez debe asumir su inhabilidad ante la burocracia institucional que lo inhabilita éticamente, reemplazando la "responsabilidad por" por la "responsabilidad ante" lo institucional. Hay que cumplir frente a la institución a como dé lugar, pero la institución no cumple frente a lo subjetivo. La sociedad actual está compuesta por subjetividades que luchan contra la incertidumbre, la ansiedad, de saber desenvolverse en los itinerarios burocráticos institucionales.

Esto instala un síntoma en lo social: la banalización del sufrimiento en medio de una crisis de confianza, haciendo creer a los seres humanos que el mal es sin garantía en el Otro. El destino de las sociedades se orienta a lo individualista, inseguro e incierto.

El acoso laboral, el Mobbing, el síndrome de Amok, el Burn-out son síndromes profesionales contemporáneos. El matoneo o bulling son desarrollos de la convivencia escolar contemporánea. Todos ellos vienen ganando prestancia desde los años 80 y hoy compiten por ser reconocidos como diagnósticos en las clasificaciones de enfermedades mentales. Todos ellos se manifiestan en cualquier tipo de institución, por ello se habla de acoso moral o síndrome de acoso institucional, en el que alguien es privado de la honra pública (la "timé" griega) por otro que desahoga su odio y frustración arbitrariamente. La víctima se siente acosada, y padece consecuencias que pueden devenir en actos violentos, depresiones, angustia, retraimiento e incluso el suicidio. Un ejemplo paradigmático de ellos fue la ola de suicidios en Telecom Francia en 2009, que fue la respuesta dada a la serie de despidos, transferencias intempestivas, deslocalizaciones, retiros forzados, y un "management de terror" relacionados con un programa de modernización de la compañía.

NOTAS

  1. Según Gonzáles Duro (2007),
  2. Kafka, F. "Ante la ley".
  3. Miller, J.A. "El Otro que no existe y sus comités de ética". Pág 12.
NEL - Nueva Escuela Lacaniana