21 AL 23 DE OCTUBRE DE 2016
IX JORNADAS DE LA NEL
Las Conversaciones

Violencia ¿Inhumana? Adolescentes y niños
por Maricela García Arrieta
Asociada Espacio Lacaniano CdMxa

"Los niños ya no respetan a sus mayores ni a las autoridades, si no tienen buena conducta es imposible enseñarles algo", se queja una estudiante para docente, que se encuentra en sus primeras prácticas. "Ya no sé cómo hablarles, les hablo bonito, les hablo enojada, les pego, nada funciona", se queja una madre. "Me molestan, se burlan de mi físico, me insultan, se ríen, me hacen bullying", asegura un adolescente. "La orientadora de la escuela la trae contra mí, dice que soy pandrosa, floja y problemática, que daño la imagen de la escuela y que no tengo futuro, ya no me soporta y si continúo así, ella misma se asegurará que me echen de la escuela", comenta una joven. "Ya le dije que tiene que estudiar o al menos trabajar, pero no me obedece, su madre tiene la culpa, no puede ser que teniendo 19 años mi hijo sea un parásito, yo me ocupé de mis obligaciones, llevaba dinero a casa, pero mi esposa me defraudó, lo consiente demasiado y ahora ya no hay manera de educarlo, parece que entre más lo maltrato menos le importa y amenaza con irse de la casa", asegura un hombre.

Son ejemplos de quejas recurrentes en la práctica. Leídas así, como quejas, no suenan lejanas a lo que a diario se oye, basta un recorrido en el transporte colectivo, una escucha del noticiero, un breve paso a la hora de salida de un colegio. Las violencias pululan, los nombres no se hacen esperar: bullying, maltrato infantil, violencia intrafamiliar, abandono, ciberbullying, déficit de atención, hiperactividad. Los remedios tampoco esperan: medicamento, medidas correctivas, mandarlo al psicólogo de la escuela para que le haga unas pruebas y un "plan de trabajo".

Nombrarlos, tal vez nombrarlos y clasificarlos hace estos malestares contemporáneos más asequibles, atribuirles un nombre que los haga menos insoportables, que los haga parecer menos desbordados, hay que controlarlos.

Miller, nos advierte que no existe clínica del sujeto sin una clínica de la civilización. El reino del discurso universitario muy bien estrechado con el capitalista, mantiene vigente el imperativo de goce, universalización de goce, el mismo para todos. Y arremeter contra todo aquello que es extraño, ajeno, contra aquel que goza diferente, es parte de la modalidad.

Ante estas nuevas manifestaciones de la pulsión de muerte, de la cual Freud dio noticia, abrimos una conversación con el discurso social, como Lacan lo dijo, el discurso del amo promueve el igualitarismo, en tanto segrega el modo de satisfacción de cada uno. Un cada uno olvidado, violentado, que se vive rebasado por la exigencia imperativa del goce. Ante esto, encontramos menester dar una lectura radicalmente diferente, una lectura desde nuestra orientación, que permita abrir paso a la subjetividad, a la singularidad.

Nuestra orientación permite escuchar de manera única las palabras de una adolescente que asegura -tras estar harta de recibir los constantes insultos de una muchachita de la misma edad, vecina, con la que se topa día con día- sentir una enorme tranquilidad después de haber detenido tal situación al propinarle unos "buenos empujones y un madrazo"; ahora me arrepiento, dice, sé que no estuvo bien, y no entiendo porqué me siento a la vez tranquila, desahogada.

Ahora bien, ¿en qué consiste, entonces, esta conversación con el Otro social? ¿Cómo abordar, para comenzar, los significantes, que inevitablemente, encontramos presentes cuando de temas de violencia hablamos: víctima y victimario?

Ciertamente no podemos negar que si bien el Otro social nombra y trata, estos acontecimientos cotidianos, los nombra y trata, indiscutiblemente desde otro lugar, e incluso, con otro propósito, muy alejado de nuestra clínica, lo cual, por supuesto, no impide la conversación, pero tampoco hace posible una equivalencia o complemento, como se expone en la presentación de estas jornadas de conversación; aunque si es nuestra orientación la que tiene algo más allá que decir, tampoco pretendemos situarnos como discurso del Amo que tiene un saber absoluto. Podríamos señalar, a partir de lo anteriormente dicho, que si bien hay un empuje al goce sin límites, simultánea y paradójicamente hay, una pretensión de detener, frenar, someter, educar y segregar a todo aquel niño o adolescente que en el ámbito institucional presente conductas violentas y, dado que como se alcanza a notar en las palabras de los que acuden a consultarnos, es un asunto que a muchos preocupa. Es por ello que nos corresponde acoger y tratar estos malestares. Primer apunte que podemos considerar para las investigaciones que nos aguardan respecto a esta línea.

Con respecto al binomio victima/victimario, significantes que en el discurso del Otro son empleados para designar a aquellos implicados en un acontecimiento violento, nos encontramos constantemente que el sujeto queda alienado a esta denominación, y que ello en muy poco o nada le resuelve aquella pregunta y malestar acerca de lo que de él mismo se le devela, ya sea como aquel que está de un lado u otro de la escena, una escena en donde nos aparece la pregunta acerca de la actividad o pasividad que pueda suponérsele a cada uno de estos actores. Siguiente apunte que nos convoca.

Si bien, es el registro simbólico a partir del cual se abre la posibilidad de nombrar el goce, ese nombre no puede ser mejor dicho que por aquel que padece de aquello que se le presenta inevitablemente, que se repite y que lo lleva a hacerse participe de las violencias. El discurso del analista a partir del cuestionamiento del discurso hegemónico reconoce la imposibilidad de los saberes totales demostrando los límites de su propia imposibilidad. Tenemos ante nosotros un tema generalizado ante el cual tomamos distancia del humanismo en tanto universal, acercarse a aquello que no pertenece a la humanidad, aclara Laurent, no se trata de un inhumano privativo, con tentativas de librarse de todas las pasiones; sino una manera de calificar lo más singular, lo más precioso, no sin aproximarse a su maldad, a su amor-odio, fundamental.

BIBLIOGRAFÍA

  • Coccoz, V., "Nuevas máscaras de la pulsión de muerte", Revista de Psicoanálisis Mediodicho, (esa) Violencia, [vía electrónica] EOL-Sección Córdoba, No. 31, Córdoba, noviembre de 2006, p. 49.
  • Lacan, J., Seminario 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. -1° ed. 22°reimp.-Buenos Aires: Paidós, 2015.
  • Lacan. J. La agresividad en psicoanálisis, Escritos I Edit, Siglo XXI, 1988.
  • Laurent, Eric "Violencias y pasiones", entrevista de Clara Holguín, tema de las Jornadas de la NEL
NEL - Nueva Escuela Lacaniana