21 AL 23 DE OCTUBRE DE 2016
IX JORNADAS DE LA NEL
Las Conversaciones

Apuntes para un desciframiento del racismo
por Edna Elena Gómez Murillo

El significante violencia, refiere un movimiento de emergencia y dice su raíz latina que se trata de una fuerza intensa que modifica un estado original. De estas cualidades y características se puede deducir que se trata de un acontecimiento inesperado, sorpresivo, que en un instante trastoca un estado de cosas: un punto de catástrofe a partir del cual algo de un estado inicial se transforma.

Esto en sí mismo no tiene un valor: no contiene una cualidad positiva o negativa en sí. La asignación de cualidad que se hace está sobredeterminada por convenciones de una regularidad ideal que no debe ser alterada. De esta forma, el significante violencia queda cargado de un contenido fijo, de un significado moral que pretende ser universal y que trata de regular el movimiento.

Lacan en el año de 1948 en su escrito La agresividad en psicoanálisis hace un brevísimo comentario acerca de la violencia y en él se alcanza a reconocer algo de estas dos cualidades mencionadas antes: la emergencia y una transformación.

Es diez años después, hacia el final de su Seminario 5, que señala algo más sobre este significante: "[la violencia] no es la palabra, incluso es exactamente lo contrario. Lo que puede producirse en una relación interhumana es o la violencia o la palabra". En términos rigurosos, entonces lo que puede producirse en una relación interhumana, es la no palabra o la palabra. Tratemos de suponer una relación que produce no palabra. Al menos es una relación que produce entonces la vivencia entre esos humanos (de acuerdo con lo que puntuamos al inicio) de movimientos sorpresivos que la alteran. La relación está constituida entonces por el tiempo de tensión, los puntos de catástrofe y la transformación, todo en un ritmo de emergencia. Esto implica una desarticulación tan constante, que podríamos hablar de caos.

¿Qué diferencia hace entonces la palabra cuando se produce en una relación interhumana? Parece que la modificación que introduce es en el tiempo. En la posibilidad de prolongar la tensión por un lapso más largo, haciendo discretos y constantes movimientos dado el efecto de realidad que la palabra imprime, lo que promueve el establecimiento de una estructura y su sostenimiento por un tiempo extendido, antes de llegar a puntos de catástrofe y su consecuente transformación.

La violencia como no palabra no desaparece, forma parte de la estructura del sujeto, es aquello que lo constituye como sujeto; la regularidad es atravesada por lo que no es regulado. Violencia puede ser el nombre de un real que se hace lugar entre lo hiperanudado de las palabras figurando una consistencia en la que se presentifica la paralización subjetiva.

Son las palabras las que dicen "Libertad, Igualdad, Fraternidad", resto de un movimiento libertario en el que Lacan reconoce "la instauración de una raza de amos más feroz que todo lo que se había visto en acción hasta entonces."

24 de julio 2016

NEL - Nueva Escuela Lacaniana