21 AL 23 DE OCTUBRE DE 2016
IX JORNADAS DE LA NEL
Textos

Del hecho traumático a la decisión de la víctima
por María Cristina Giraldo

La dificultad que encontramos para definir el término víctima desde el psicoanálisis es la misma que tenemos para definir el de violencia: ninguno de los dos tiene el estatuto de concepto y ello por una buena razón, sobre la que daremos algunos pasos. El Otro social universaliza la definición de víctima, de lo cual deriva la atención generalizada que requiere del agrupamiento y de la docilidad de las víctimas reducidas a objetos de la violencia para ser asistidas por igual. Tanto si son víctimas de desastres naturales como si son víctimas de guerra, la respuesta es la misma para todos: el Estado funciona como proveedor de necesidades básicas. Esta constituye una de las nuevas formas de segregación del discurso dominante que es velada por los derechos para todos como falso semblante[1]. Cuando el discurso dominante es el del sacrificio, cada uno paga un costo y responde con ello al no querer saber del discurso amo sobre la dimensión política de un acontecimiento de la civilización.

Las organizaciones de víctimas, que luchan por la restitución de los derechos ante el Estado, al apoyar su fuerza en los lazos identificatorios propician que sus integrantes se instalen en la demanda al Otro, en la queja por el hecho traumático y en el goce implicado en el lazo social como parte de una masa identificada a un mismo S1. El costo que pagan es que, al invertir la demanda, las Instituciones terminan por ser las que necesitan de las víctimas en calidad de objetos privilegiados de satisfacción de necesidades, lo cual hace obstáculo a que se pueda acompañar a cada uno en construir una posición política como salida al trauma. Sin embargo, en el Observatorio 1 de la FAPOL por la NEL[2] nos sorprendió en algunos casos el uso de la noción de víctima como estrategia: si bien se consiente a esta nominación, logran valerse de la misma como un semblante que les permitía luchar por los derechos y dan el paso lógico en la construcción de una salida política. Advertimos también que los proyectos que constituyen respuestas de resistencia pacífica contribuyen al restablecimiento, en otras coordenadas, del lazo social deshecho por las violencias.

Si hay algo que diferencia al discurso analítico del que proviene del Otro social es, de un lado, que se diferencia de esta lógica sacrificial y del otro, que se orienta por el síntoma; de allí las dificultades que nos deparan los universales que están implicados en los conceptos. Es una de las razones por las cuales pluralizamos "violencias y pasiones". Como bien afirma Miquel Bassols, un concepto "no lleva la marca de lo singular sino de lo universal, intenta ser el concepto de una realidad más allá de lo singular para abarcar toda la extensión de su significación"[3], así que orientarnos por Un real, el de cada uno, implica movernos de la firmeza que nos dan los conceptos fundamentales.

No se trata de negar la existencia de hechos traumáticos que hacen parte de la violencia generalizada de la contemporaneidad, hechos que no son elegidos, ni propiciados, ni consentidos, sino que simplemente suceden y cambian la vida de un sujeto. En este punto nos servimos de la propuesta de Éric Laurent sobre trauma y pulsión, como uno de los ejes para las IX Jornadas de la NEL. Cuando un analista trabaja en urgencias subjetivas, diferencia el momento inicial del trauma. Gil Caroz lo plantea así: "No se trata de certificar de la posición del sujeto, sino de reconquistar una zona donde el sujeto había estado ausente, puesto que él no se esperaba esta intrusión de lo real fuera de programa"[4]. Por tanto, intervenir de entrada sobre el goce en un sujeto que padece un hecho violento sin que él lo elija, es un forzamiento. Muchas de las resistencias al psicoanálisis que circulan en el Otro dominante y en las Instituciones provienen de la idea de que los psicoanalistas negamos los hechos traumatizantes y solo vemos la pulsión. Le damos consistencia a ello, si producimos tales forzamientos. Se trata de reconquistar primero su condición de sujeto, que desaparece cuando el estallido del trauma irrumpe. Primero el sujeto habrá de bordear ese agujero en el cuerpo que el trauma produce.

Cuando se trata de una decisión de la víctima, del deseo decidido de la víctima, como propone Gérard Wacjman[5] podríamos decir, de la pasión de la víctima estamos en el terreno del goce y de una de las nuevas máscaras de la pulsión de muerte. En este otro tiempo, el tiempo que es el de la repuesta subjetiva al traumatismo, ya no se trata de la irrupción de lo real, sino de Un real para cada uno. Éric Laurent nos da una clave: la violencia no es una pasión, va más allá, y nos propone acercarnos a lo que hay de real en las pasiones[6]. La pregunta es: ¿cómo puede cada uno construir una salida al trauma que no lo deje atrapado en la identificación a la pasión sacrificial de la víctima?

Bibliografía

  1. Retomo un hallazgo de María Elena Lora en el Cartel Acción lacaniana de la NEL.
  2. Los Observatorios de la FAPOL y la Acción lacaniana, 1ª reunión plenaria, Informe del Observatorio 1 de la FAPOL, por la NEL, La violencia y las mujeres en Latinoamérica. Integrantes: Susana Dicker, Jimena Contreras, Beatriz García-Moreno y María Cristina Giraldo (coordinadora), Río de Janeiro, 28 de abril de 2016.
  3. Bassols, M., "Parlêtre", El cuerpo hablante, Parlêtre, sinthome y escabel, Comité de Acción de la Escuela Una, EOL/Grama, Buenos Aires, 2015, p. 76.
  4. Caroz, Gil, "La víctima real no es víctima del inconsciente", PIPOL 7, Lacan Cotidiano, http://ampblog2006.blogspot.com.co/2015/09/lacan-cotdiano-la-victima-real-no-es.html
  5. Wacjman, G., "Víctimas decididas", Lacan Cotidiano http://www.lacanquotidien.fr
  6. Laurent, É., La violencia no es una pasión, va más allá. WEB https://nelguayaquil.wordpress.com/?s=Eric+Laurent
NEL - Nueva Escuela Lacaniana