21 AL 23 DE OCTUBRE DE 2016
IX JORNADAS DE LA NEL
Textos

La urgencia: ¿un nuevo sofisma?
por Oscar Zack

"Toda vez que el pasado dejó de arrojar su luz sobre el futuro, la mente del hombre vaga en la oscuridad".[1]
Alexis de Tocqueville

Introducción: El fin de la tradición.
La modernidad es una época caracterizada por la caída del nombre del padre, por la caída de los ideales de antaño, razón por la cual debemos admitir, en consonancia con esta perspectiva, que la sociedad y los sujetos que la habitamos transitamos por un revoltoso proceso de modificaciones respecto a como los lazos sociales solían articularse conforme a la tradición. Así nos fuimos constituyendo en observadores y participes de las nuevas formas de gozar como también de las nuevas formas que adquieren las manifestaciones segregativas.

Jacques Lacan advirtió, en 1967, que el porvenir de mercados comunes encontraría su envés a partir de la manifestación mas extrema de los procesos segregativos. Es decir que a mayor globalización más segregación.[2]

Esta nueva matriz biopolítica, que ha instituido la universalización del derecho al goce, da lugar a la proliferación de nuevos modos de gozar que afectan, como no podía ser de otra manera, el uso distintivo que se hace del cuerpo.

Una novedosa perspectiva fue inaugurada por J.-A.Miller al recuperar la expresión de Lacan, respecto al cambio de registro del cuerpo, que se manifiesta a partir de considerar el "Cuerpo hablante". "¿Qué es el cuerpo hablante? Ah, es un misterio. Esta expresión merece tanto más nuestra atención cuanto que "misterio no es matema, es incluso lo opuesto"[3]. Lo misterioso no solo radica en la articulación entre la palabra y el cuerpo, sino también en aquello que hace que lo que le confiere existencia al cuerpo humano vivificado sea el goce. El cuerpo hablante es el cuerpo viviente afectado por lalengua que posibilita hacer existir al sinthome como acontecimiento de cuerpo. Si el sujeto es aquel marcado por el significante que mortifica el cuerpo, el parlêtre es vivificado por el goce en el cuerpo.

El encuentro de lalengua y del cuerpo siempre es contingente, fuera de todo cálculo.

El cuerpo hablante es un sintagma, rodeado de un halo de misterio, que pone de manifiesto cómo las clásicas y tradicionales reflexiones psicoanalíticas comienzan a mostrarse debilitadas en sus alcances, razón por la cual se impone como necesario comprender que en el mundo actual el pensamiento que abreva en la tradición se muestra impotente para encontrar respuestas significativas a nuestras novedosas perplejidades.

Como escribe Hannah Arendt "El principio y el fin de la tradición tienen algo en común: los problemas elementales de la política nunca llegan tan claramente a la luz en su urgencia inmediata y simple, como cuando se formulan por primera vez y cuando enfrentan su desafío final." [4]

Los enigmas de la urgencia
Llegado a este punto quiero hacer comparecer a un sintagma que, en parte, orienta esta reflexión: "la urgencia… los estados de urgencia". ¿Cómo circunscribir su alcance? En principio podemos sostener que la urgencia suele ser aquello que empuja al hacer, a un hacer con rapidez, a un hacer que no puede esperar, lo que rebasa. La urgencia suele expresar, en cierto sentido, un odio al momento.

La perentoriedad de la urgencia hace que admita una familiaridad con la pulsión.

La urgencia suele poseer un lazo a lo traumático, lazo que invita a diferenciar la dimensión estructural del traumatismo (encuentro de lalengua con el cuerpo) del trauma contingente anudado a la urgencia.

Este anudamiento nos invita a sumergirnos en cierta reconsideración del tiempo lógico. Recuerdo brevemente que el mismo se encuentra escandido en: instante de ver, tiempo de comprender y momento de concluir, cada uno de estos permiten reconocer una pulsación lógica que instituye un tiempo diferente en cada uno de estas escansiones, sin perder de vista que existe entre ellas una discontinuidad estructural.

"Pero captar en la modulación del tiempo la función misma por donde cada uno de esos momentos, en el tránsito hasta el siguiente, se reabsorbe en él, subsistiendo únicamente el último que los absorbe, es restituir su sucesión real y comprender verdaderamente su génesis en el movimiento lógico".[5] (Lacan. "El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma")

Si aceptamos que un juicio se manifiesta de manera convincente en la medida en que se objetiviza como acto, aun sometido a contingencias trágicas, es menester considerar la singularidad del momento de concluir, momento "que se adelanta a su certidumbre, debido a la tensión temporal de que está cargado subjetivamente, y que bajo la condición de esa anticipación misma, su certidumbre se verifica en una precipitación lógica determinada por la descarga de esa tensión, para que finalmente la conclusión no se funde ya sino en instancias temporales totalmente objetivadas, y que el aserto se desubjetivice hasta el grado más bajo"[6].

Ahora bien ¿Qué haría de la urgencia un nuevo sofisma?

Bajo su influencia se suele verificar el precipitado de un momento de concluir precedido por el instante de ver que, en ocasiones, se ve compelido a prescindir del tiempo de comprender. Así, se vectoriza un movimiento que va del instante de la mirada al juicio asertivo que se manifiesta en el acto. Vector que va del encuentro con lo real al intento de reestablecer un sentido.

La urgencia, en esta perspectiva, suele ser una reformulación del tiempo lógico.

En otra perspectiva, suele ser la consecuencia objetiva y/o subjetiva de alguna de las manifestaciones de lo real sin ley, de un real despojado del saber, de un real despojado del sentido. Es el despertar de un sueño, promovido por el fantasma, que nos introduce en una pesadilla.

De esta forma la urgencia suele constituirse en un acontecimiento traumático que escapa "a toda programación"[7].

"Planificamos, subraya Miquel Bassols[8], en función del tiempo y en general solemos asumir que tendremos una vida larga".

La urgencia, que en ocasiones suele cuestionar esa creencia, es por lo tanto un acontecimiento cuyo efecto depende de una causa sorpresiva, contingente.

Ahora bien, frente a lo contingente es inútil esperar el auxilio de alguna teoría. En el concepto de lo contingente se encuentra aquello que se sale del marco de lo que puede ser explicado a partir de las disciplinas clásicas.

La ciencia que apunta a lo universalmente válido y regular, no alcanza lo contingente. Todo sujeto confrontado con lo contingente en la vida, no puede esperar ayuda ni orientación por parte de la ninguna teoría.

A partir de estas consideraciones se puede afirmar que el psicoanálisis no se propone como una teoría de la contingencia, sino que se ofrece como una práctica que intenta generar los recursos necesarios para facilitar un encuentro menos traumático con la misma.

El psicoanálisis se propone proveer, a aquel que pasa por su experiencia, de los recursos subjetivos para intentar tener una buena respuesta, contingente, a la contingencia. Es decir tratar de embrollarse un poco menos con lo real.

Para concluir:"Hasta cierto punto se concluye siempre demasiado pronto. Pero ese demasiado pronto es la evitación de un demasiado tarde."[9]

Paris febrero del 2016

NOTAS

  1. Alexis de Tocqueville (1805-1859, citado por Hannah Arendt en Entre pasado y futuro)
  2. Lacan, J., "Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela" Otros escritos. Bs. As.,Paidós, 2012.
  3. Miller, J.-A., .El Inconsciente y el cuerpo hablante. Revista Lacaniana de Psicoanálisis N°17.
  4. Arendt, H., Entre El Pasado y El Futuro.
  5. Lacan, J. El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma. Escritos 1.
  6. Ibíd.
  7. Laurent, E. El revés del trauma. Virtualia N°6
  8. Bassols, M .La técnica, la religión y sus víctimas. Revista Lacaniana de Psicoanálisis. N°19
  9. Lacan, Jacques. Conferencia de Ginebra sobre el síntoma. Intervenciones y Textos 2. Manatial
NEL - Nueva Escuela Lacaniana